Situar el amor por la vida en el corazón de nuestra cultura y de nuestras «pre-ocupaciones» es hoy más urgente que nunca. Aprender a redescubrir la tierra que habitamos, esa biosfera que, durante miles de años, apartamos de nuestra conciencia, y explotamos sin sensibilidad alguna, como si nos fuera ajena.

Situar el amor por la vida en el corazón de nuestra cultura y de nuestras «pre-ocupaciones» es hoy más urgente que nunca. Aprender a redescubrir la tierra que habitamos, esa biosfera que, durante miles de años, apartamos de nuestra conciencia, y explotamos sin sensibilidad alguna, como si nos fuera ajena.